domingo, 14 de abril de 2013

PALABRAS


 
 
 
Las siento.

Me inundan.

Chillan, se quejan y me hacen daño.

Están ahí, agazapadas, en algún lugar recóndito, escondidas, esperando su momento.

Enciendo otro cigarro, le doy una calada y cierro los ojos.

Intento buscarlas, las llamo, las suplico, ...  Pero se esconden,  no confían en mi y no quieren ser liberadas.

Son burlonas y se mofan , me confunden…duele.

Siento como golpean las venas percibiendo la quemazón que provocan en la carne y me araño, pensando que así se abrirán camino al exterior, pero solo consigo que la angustia crezca.

Insisten en presionarme el pecho, creo que me voy a desmayar,  y necesito gritar pero no me dejan (-¡dejadme gritar!-). Me falta el aire. Ahogan, estrangulan… no permiten que la agonía ceda.

Disfrutan (sonrisas socarronas) atormentándome con recuerdos: el suave cosquilleo en las yemas de mis dedos, la música de las teclas golpeadas, el olor a papel, las curvas de sus formas, el refugio que antes me daban…

Un día tras otro el mismo desazón, no me perdonan y se vengan.

Soy su títere, su herramienta, sé que ellas son las que decidirán  el cuándo, cómo y dónde me darán tregua.

No me queda más opción que seguir buscándolas, aguardando que vuelvan a acariciarme las manos abriéndose camino como un  hormigueo hasta  mis dedos.

 
 


domingo, 30 de diciembre de 2012

GRACIAS






A pocas horas que el 2012 nos diga adiós, mientras toda la gente se dedica a preparar la cena para recibir a familiares, amigos y demás congéneres de carácter sanguíneo o no, mientras se ultiman los preparativos de los locales donde se celebraran fiestas amenizadas por alcohol y música (utensilios indispensables para amenizar cualquier velada) y jóvenes y no tan jóvenes sacan de sus armarios el outfit mas cool para recibir el año, yo, a pocas horas de que el 2012 diga adiós, me apetece dar las gracias.
Desde pequeño me enseñaron a ser agradecido, “es de bien nacido, ser agradecido”, (en fin, vamos,  ¿que eres mal nacido como no se te ocurra dar las gracias?.... este refranero que tenemos, a veces, pocas, se pasa un rato…), luego quiero, me sale, se escapa… dar las gracias.
GRACIAS:
A aquellos que continuáis a mi lado, pase lo pase, surja lo que surja, por aguantar mis crisis temperamentales propias de fiera enjaulada, por intentar entenderme, a pesar que sé, que es difícil, también sé, que no cejáis en el empeño, que confiáis en mi y que os habéis esforzado porque no pierda la sonrisa, que habéis apoyado mis proyectos, que me habéis dicho la verdad aunque me duela, por las risas, los “vermouth”, las discusiones, las reconciliaciones, las llamadas de teléfono, por alargar los buenos momentos… gracias por ser “mis incondicionales”, gracias por ser mis amigos.
 A los que habéis llegado nuevos a mi camino durante este año, espero que os quedéis mucho tiempo porque estoy seguro que tenemos que hacer muchas cosas juntos… no me olvido de aquellos que comparten conmigo la ilusión por escribir y el amor por las letras, unos ya embarcados en proyectos literarios y otros que estamos en ello, gracias por el animo y los consejos.
A ese grupo de mujeres, dignas de escribirlas una novela, y con quien comparto el amor que sentimos por nuestros hijos, gracias por las conversaciones, por los cafés, y los “copazos”, por las risas, por los consejos, y los marujeos. Sois geniales todas.
A  mi familia, que me hace tener sentimientos encontrados, a veces os adoro y a veces…bueno, es solo a veces, sé que no podría vivir sin vosotros a pesar todo, gracias por inculcarme valores como la lealtad, la voluntad y el amor al trabajo y haberme dado como herencia anticipada, el carácter, la fuerza y la esencia.
A mi hermana, gracias porque cada vez sean menos “nuestras” discusiones y más las risas y el apoyo. Nena, hemos madurado.
A “ese señor que vive conmigo”, gracias por levantarme cuando no he podido, por apoyarme en todo, hasta en lo imposible, por demostrar sin condiciones, por confiar en mi cuando a veces no me lo he merecido, por seguir a mi lado a pesar de todo….
A mi hija, gracias siempre. Y  gracias por cada uno de los días que estas en mi vida por tu sonrisa y tus abrazos, por tus te quiero…gracias por ser y por lo que serás.
A los que os fuisteis y el destino no os ha dejado  volver, porque continuáis aquí aunque no esteis y os siento constantemente.
Por supuesto, tampoco quiero olvidarme de aquellos que me fallaron, me traicionaron, pretendieron hundirme, que criticaron, que juzgaron gratuitamente,  que se fueron cuando más los necesitaba, que se aprovecharon..…gracias, porque descubrí quien estaba de verdad y quien no, me enseñasteis que es lo que quiero y lo que no quiero en mi vida, gracias a vosotros hoy valoro más lo que tengo y a quien tengo, hoy soy más fuerte y hoy tengo más ganas que nunca.
A todos, gracias.

domingo, 23 de diciembre de 2012

NAVIDAD, DULCE NAVIDAD?


 

 
 
De nuevo están aquí. Siempre a la misma hora y los mismos días.  Mágicas y aplastantes. Llenas de luz y de sombras. Unos, esperándolas con anhelo y otros, esperando que el tiempo vuele para que sean pasado.  Sí, estas fiestas navideñas provocan amor y odio a partes iguales y yo, soy de esos que ven más sombras que lucecitas de colores y que no tiene especial estima a esa señor enorme de barba blanca que en cada frase que dice aplica la coletilla del Oh Oh Oh¡¡¡¡, no sé si se está descojonando o tiene un problema de tos crónica.
 
Ha sido un año duro. Es un año duro. Todavía el reloj no ha empezado ha marcar la cuenta atrás del 2013 (que rollo más raro me da este número) y la gente ya ha empezado a organizar minuciosamente su lista de propósitos. Se palpa en el ambiente. Conversaciones dentro de la cafetería de la esquina sub realistas, y que me hacen girar la cabeza con rostro desencajado, por la poca fé que tengo en las palabras del ilusionado orador,  que  explica a su amigo todo lo que piensa hacer este  nuevo año, mientras le escucho, yo pienso: “Colega, ¿has esperado cuarenta  años ha decidir que quieres aprender chino?”.


Joder, la gente se vuelve loca, enajenación navideña transitoria, digna de estudio (seguro que ya hay estudios a cerca de ello pero no lo suficientemente rotundos como para entender que esto puede ser un problema de salud publica). Los propósitos de hoy serán las frustraciones de dentro de tres meses. El ser humano es insconstante.

Caminar por la ciudad se vuelve caótico y claustrofóbico. ¿Pero de donde ha salido tanta gente…?. Hombres y mujeres cargados con bolsas, por las que sobresalen las esquinas de algún paquete envuelto en colores, todos caminan rápido, hipnotizados, se empujan, me empujan. Toda esa masa humana se va lanzando hacia la próxima tienda del bulevar del merchandasing navideño, escaparates llenos de luces, de ropa y complementos brillantes, espumillón y renos de paja cercados de polvo blanco, que simula la nieve que nunca cuaja en mi ciudad, y de fondo la música de aquel violinista, tocando “Noche de paz”, con su fiel y viejo perro a su lado, todos lo escuchan, pero nadie le mira. Me acerco. En la caja donde guarda el mágico instrumento solo hay tres euros, deposito una moneda dentro y el inclina la cabeza con gesto agradecido, mientras, sigue tocando. Le sonrío. Me sonríe. Guantes de lana deshilados y abrigo de paño negro, roto y manchado, con un minusculo bombín en su cabeza.  

Camino. No entiendo nada.

Comida. Cenas, comidas, desayunos de empresa. Compartiendo mesa con el cabrón que te ha hecho la vida imposible cada una de tus jornadas laborables, con el que probablemente el día 15 de enero te mande a la calle por que no ha sabido gestionar su empresa, hoy te dará una palmadita en la espalda con su aliento a whisky y riendo contigo mientras te dice lo imprescindible que eres en el trabajo y mañana te dará la misma palmadita (o más bien patadita) en tus posaderas, mientras se sube en su Mercedes plateado y te deja con cara de gilipollas y con los papeles-documentos identificativos de ser desempleado.

Y mientras, yo pienso en ese violinista de abrigo negro y guantes deshilados. En el brillo de sus ojos tocando, mas brillantes que las luces de los escaparates. En la fidelidad de su perro, que nunca le traicionará. En el agradecimiento de su rostro, que son los mejores colores con los que se puede envolver un regalo.  En la magia de sus melodías, que son el propósito de algo real…..
 
Feliz Navidad.
 
MI RECUERDO PARA TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE VIVEN Y TRABAJAN EN LA CALLE OFRECIENDO VERDADERA MAGIA CON SU MUSICA Y SU ARTE.

 

 

sábado, 8 de diciembre de 2012

ME HA DICHO EL VIENTO.....








Me ha dicho el viento que se avecina una gran batalla y que prepare mis armas.
 
El viento....mi viejo amigo.... siempre ayudando a que mis alas no se fatiguen de tanto volar, sabes que yo, siempre ando desarmado,  y que no dispongo de ejército ni de escuadrones aéreos.
Sabes que me siento guerrero, pero de otras causas … utilizo solo mi cuerpo y mi alma. No blindo espada, voy a pecho descubierto, como aquellos guerreros que luchaban cuerpo a cuerpo y donde el respeto y el honor formaban parte del baile de la batalla.
Sin rituales de iniciación, sin encomendarme a nadie ni a nada… solo quiero no fallarme a mi mismo, ni a aquellos a quienes quiero  cuando comience la lucha.
Mi estandarte esta bordado con mis pasiones, con mis sueños y esperanzas,  con lo que creo y defenderé incondicionalmente.
Nunca fui un cobarde, a pesar de saber que muchas veces mi enemigo era más fuerte que yo, nunca me dio miedo la derrota, de hecho no pensaba nunca en ella cada vez que abría mi pecho al adversario, supongo que de ahí mi arrojo que algunos osan llamar temeridad y es cierto, que he sido derrotado en algunas (muchas) ocasiones pero hoy puedo decir que cada vez que perdí me hice un poco más fuerte, creo que por cada vez que me hirieron mis heridas se encontraron más cerca de encontrar la fórmula para curarse más rápido.
 Sí, estoy lleno de cicatrices, cada una de ellas demuestran mi atrevimiento en ocasiones, vivo con ellas, son buenas amigas que me recuerdan que capaces son de hacerme sufrir, pero son solo eso: cicatrices que  están cerradas y  ya no sangran, solo forman parte de mí y de lo que hoy soy.
Miradme. Soy lo que veis. No tengo miedo, estoy preparado.
¿Os atrevéis?.....estaré esperando.

viernes, 9 de noviembre de 2012

INCOMPRENDIDO


 


 
 
Hace algunos años (muchos, en realidad) conocí a una persona muy especial, de la cual pude aprender maravillosas lecciones y parte de quien soy se lo debo a ella,  llevaba “tatuado” en la frente la palabra incomprendido, yo afirmo que fue un maravilloso incomprendido…

Siempre me dijo que con el pasar del tiempo, a medida que creciera como persona, descubriría que para ser yo misma todo o casi todo lo de alrededor (personas, circunstancias, trabajo…) me lo  pondrían muy difícil, pues el precio de ser uno mismo y mantener tu esencia inalterada  es muy alto. Hoy más que nunca me acuerdo de esas palabras, recuerdo como me las decía, con su gesto exagerado, con sus manos dando aspavientos en el aire, y con los ojos fijos en mi como si pretendiera con ello advertirme cuanto antes de lo complicado que iba a ser caminar por un destino   llevando por bandera la  rebeldía, el inconformismo, la, en ocasiones, indisciplina y en cierta manera la indomabilidad de espíritu  frente al “adiestramiento” que suponía este mundo. Sí, estaba en lo cierto, me encontraba en la lanzadera de salida para convertirme en un incomprendido.

Pero todo entonces era más fácil, ya que con quince o dieciséis años, ser un “incomprendido” casi es de obligada condición, ya sabéis, las hormonas, el afianzamiento de la personalidad,… pero cuando ya estas en edad adulta.. Como que la cosa cambia, y pasas de ser un incomprendido (o mejor dicho “a que no te sientas entendido o comprendido por nadie”) a ser un “raro”, entre otros calificativos.

Kurt Cobain dijo “Se ríen de mi porque soy diferente, yo me río de ellos porque son todos iguales”, es verdad, Kurt fue un incomprendido y la incomprensión pudo con él suicidándose a la edad de 27 años; fue, lamentablemente, uno de los que se encuentran dentro de la lista del “Club de los 27”.

Quizá, ese espíritu de rebeldía e inconformismo tiene tanto poder invisible que  asusta y aquellos que un día decidieron deshacerse de él, en su afán de supuesta “mejora”, intentan apartarle, en vez de permitir que siga brotando en aquellos que todavía continúan aferrándose a él.

Detrás de esos “incomprendidos” hay mentes maravillosas provistas de una sensibilidad inaudita (y muy sufrida)  capaces de raspar y encontrar oro donde otros solo vieron una piedra.

Sí, hoy sé que el espíritu de ese incomprendido sigue vivo en mi, y a pesar de que a veces el mundo intente enturbiar mi esencia, intentando añadir mil y un colorantes, conservantes, acidulantes y demás aditivos,  seguiré llevando por bandera aquello que un día me coloco en la lanzadera de este destino que elegí.






( IN MEMORIAM : ESTO VA POR TI.... ALLÁ DONDE ESTÉS)
 
 
 

 

 

viernes, 12 de octubre de 2012

CERRANDO PUERTAS


 
 
 
Avanzar…

Eso es lo que nos susurra la vida constantemente, que avancemos… esta “montaña rusa” llena de subidas y bajadas nunca para, no dispone de  frenos, ni siquiera dispone de boton rojo de "parada de emergencia".

Avanzar significa muchas veces cerrar puertas. A veces, en esos momentos de caída, mientras estas montado en la “atracción de la vida” tienes que dejar atrás a cosas, personas, situaciones,  entornos… y debes cerrar la puerta, SABES que debes cerrar una puerta haciéndose, en ocasiones, esa transición o cambio, algo duro y difícil de llevar a cabo, ya que cuando oigas el sonido de clausura que provoca el manillar, serás consciente que detrás has dejado un recuerdo al que te aferrabas, o a alguien o algo que te importaba,...

Es entonces, cuando esa puerta ha sido cerrada, que te encuentras solo en un cuarto aparentemente falto de iluminacion, frio y triste... y te refugias en un rincon, en la esquina mas sombria de esa estancia, sentado y acoquinado en el suelo, entrelazando tus brazos en tus rodillas, como si fueras un chiquillo muerto de miedo.

Por tu cabeza empiezan a surgir dudas, si será lo correcto, si la decision sera acertada...y sientes la necesidad de correr hacia esa puerta y volver a abrirla, esperando que vuelva la luz, esperando recuperar lo ya perdido, lo que ya pertenece al pasado. Pero cuando te dispones a girar la manilla algo en ti te frena...sabes que lo que hay detras de esa puerta ya lo viviste, sabes que no te llevo a ninguna parte y en consecuencia es muy probable que lo siga haciendo....tu decision fue la acertada.

Sueltas la manilla y te giras con la intención de volver a tu rincón sombrío y entonces sucede....una pequeña veta de luz se abre paso en la oscura habitación y la curiosidad cambia tus pasos, que se dirigen hacia ella. Cuando llegas a ese punto levantas tu mano y a través de tu tacto te das cuenta que un telon se rige ante ti, una oportuna voz te susurra que  tires de el y......te ciega tanta luz, eres incapaz de abrir los ojos, pero poco a poco te acostumbras.....la habitacion se ha llenado de claridad y ante ti tienes un bello paisaje, poco a poco multitud de  rayos van calentando tu estancia, el telón tapaba una ventana. Solo queda abrirla y que entre  aire fresco, aire nuevo.....

sábado, 6 de octubre de 2012

LA ULTIMA CARTA







A medida que la tecnología avanza, el abanico que nos ofrecen las compañías  de comunicación cada vez es más amplio, desde mensajería instantánea, videoconferencias,  y un largo etcétera de dispositivos, aplicaciones y demás familia que pretenden hacernos la vida fácil…y de hecho lo consiguen.
Es corriente escuchar frases como “ya te mando un whatsapp y te lo confirmo” o “Fulanito me twitteo el otro día” o “ya hablamos por el facebook”. Hemos creado un argot proporcionalmente  maravilloso y aterrador con todas estas aplicaciones y casi siempre adornada con  emoticonos o “smilies”.
Con esta entrada quiero dejar claro, que hago uso y disfrute de todos estos medios y aplicaciones y que creo que nos hacen la vida cómoda y fácil, siempre usados de una forma adulta y responsable, pero tengo cierta nostalgia, melancolía  por un medio, que aunque precisamente instantáneo no es, creo que proporciona una sensación, que en mi caso, no la he llegado a percibir todavía con todas estas aplicaciones, estoy hablando de la carta manuscrita.
Los instrumentos necesarios eran constituidos por una hoja de papel, pluma y tinta, un gran número de cartas se le designa hoy como epistolario. Son documentos testimoniales que recoge la historia no sólo por la aportación de datos fehacientes, sino por la riqueza de sus redacciones y los conceptos literarios que se utilizaban en cada una de las épocas que por la humanidad han transitado. Quizá la comunicación epistolar que más ha tenido trascendencia durante toda la historia de las letras ha sido aquella que tiene que ver con los sentimientos humanos: las cartas dirigidas a los amigos donde se les comunica el dolor por la pérdida de un ser amado; la carta de un hijo que escribe a sus padres de algún lugar lejano…
La carta siempre me ha parecido el medio más personal, el que guarda y encierra más sentimientos. Cuando coges una hoja y empiezas a escribir de tu puño y letra te tomas tu tiempo para ordenar tus palabras, tus sentimientos, se crea una simbiosis entre lo que escribes y lo que sientes o piensas, no utilizas frases ya acomodadas ni marcadas, escribes solo tu, puedes extenderte lo que quieras, los formalismos son los justos, no como, por ejemplo, en el caso de los correos electrónicos, donde de forma protocolaria debes utilizar frases breves y formales. Podría hablar de otros detalles que conlleva y regala esta forma de comunicación, tales son el caso del disfrute de la caligrafía de quien escribe, del papel que se arruga en el bolsillo de quien va a entregar la carta, del color que puede ofrecer el papel ha medida que pasa el tiempo, de la tinta del bolígrafo con que se escribe pero sobre todo del momento en que la recibes o del momento en que entregas una carta, en un mundo, el que nos ha tocado vivir, donde todo es tan rápido, el sosiego y la espera en una contestación o en la entrega del mensaje puede convertirse en una dulce condena de expectación.
Por eso desde aquí, quiero abogar por la carta, os animo a que saqueis un ratito de tiempo y dedicarle a hacer un regalo sencillo a esa persona especial que tenéis, un amigo, un familiar, vuestra pareja o hijo… y escribirle una carta; abandonar por un momento el teclado de vuestro móvil u ordenador, y cerrar el Word o vuestra aplicación para comunicaros, coger un bolígrafo y una hoja de papel y dejaros llevar por lo que sentís, por lo que queréis transmitirle, sin miedos. Estoy convencida que vuestra carta será gratamente recibida.